   Este artículo fue publicado originalmente en el `Journal of Peer
   Production <http://peerproduction.net/issues/issue-1/invited-comments/beyond-digital-plenty/>`__
   y liberado en el Dominio Público. Traducido por fauno y tes, liberado
   para la `Licencia de Producción de
   Pares <http://endefensadelsl.org/ppl_deed_es.html>`__

Resumen
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La producción de pares basada en los comunes ha producido cantidades
sorprendentes de información libremente utilizable y compartible.
Mientras que esto es asombroso por sí mismo, muchas personas creen que
eso es todo, que la producción de pares florece en el ámbito digital de
la Internet y sólo allí. Esto significaría que la producción de pares
nunca podría ser más que un fenómeno de nicho, dado que nadie puede
sobrevivir a base de información. Este artículo desafía este punto de
vista convencional, argumentando que el potencial de la producción de
pares se extiende mucho más allá de la esfera digital hacia la esfera de
la producción física y que desarrollos de esta índole ya están en
marcha. Este artículo contrasta la abundancia en el mundo digital con la
escasez aparente del mundo físico. Explica la diferencia entre la
escasez y las limitaciones y por qué es necesario distinguir entre los
diferentes significados de la palabra “abundancia” cuando se piensa la
posibilidad de la abundancia en un mundo limitado. Muestra que la
producción capitalista de mercado es incapaz de producir abundancia para
todos debido a sus fallas inherentes, mientras que la producción de
pares basada en los comunes es muy diferente en este sentido. Delinea
los ladrillos para la generalización de la producción de pares en el
mundo físico, haciendo alusión a ejemplos que existen hoy en día.
Finalmente, se discuten preguntas sobre la justicia en una sociedad
basada en la producción de pares.

¿La abundancia digital contra la escasez natural?
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La Internet como un lugar de abundancia
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La Internet se ha convertido en un lugar de abundancia; abundancia
entendida en las diferentes acepciones de esta palabra. El primer
significado es el de “fastuosidad” o “desperdicio”. Podría estar todo el
día navegando sitios de compartición de fotografías, mirando eternamente
fotografías de cualquier persona o tema (digamos, del Monte Everest),
aun cuando en algún punto comience a volverse bastante repetitivo y que
he encontrado todo lo que pudiera ser de interés; pero aun así
continuar.

Puedo utilizar BitTorrent para descargar montones de películas –lo que
es usualmente ilegal, pero funciona– hasta llenar mi disco rígido con
ellas, aunque nunca encuentre el tiempo para verlas. Puedo instalar
cualquier cantidad de programas de Software Libre, probando
incansablemente nuevos, aunque nunca los use realmente. Es fácil
desperdiciar tiempo en la Red.

Pero la abundancia también tiene otro significado: “obtener lo que
necesito, cuando lo necesito.” La Internet ofrece abundancia en este
sentido, también. Intenta recordar (si eres lo suficientemente viejo)
cuan incómodo era investigar algo antes de la Internet. Tenías que
visitar una biblioteca para encontrar libros sobre el tema; si no
existían, tenías que intentarlo con artículos en *journals* o
averiguando si había expertos en algún lugar a los que podrías ubicar y
que respondieran a tus preguntas. Hoy, comenzar una investigación se ha
simplificado enormemente: sólo hay que buscar algunos términos en Google
o leer el artículo sobre el tema en Wikipedia, y entonces seguir los
vínculos más interesantes para más referencias. Se ha vuelto tan fácil
encontrar información en prácticamente cualquier tema que resulta
difícil recordar cómo era antes.

Del mismo modo, la resolución de problemas se ha vuelto mucho más
simple. Dado que dificilmente seas la primera persona con ese problema
específico, puedes buscar en la Internet. Usualmente encontrarás otras
que tuvieron tu mismo problema y escribieron sobre eso. Puedes chequear
las soluciones a las que llegaron; si eso es insuficiente, a menudo es
fácil involucrarse y pedir ayuda. En el pasado, era muy difícil
encontrar y cooperar con gente con problemas o intereses similares, a
menos que (tal vez) vivan en tu misma ciudad o área. Pero ya no más.

Cuando busco una pieza específica de música o un video en particular,
muy probablemente lo encuentre en YouTube o en algún otro lugar en
línea. Y puedo descargar y ver películas que me interesan –no
legalmente, pero aun así. Puedo encontrar programas de Software Libre
para realizar tareas específicas o resolver problemas específicos; tanto
para navegación Web, ver videos, editar fotos, videos o música, jugar,
desarrollar programas, casi todo está ahí. Entonces, la Internet también
es muy buena para proveer abundancia en el sentido de “lo que necesito,
cuando lo necesito”.

Es como si la abundancia se originara por la naturaleza digital de la
propia Internet. Pero esta sería una impresión errónea. La tecnología
digital es solamente el basamento; los productores de la abundancia son
las personas que usan la Internet y hacen que todo ello sea posible.
Regresaré a este problema, pero antes de hacerlo revisaré las
limitaciones del mundo físico que lo hacen parecer tan diferente de la
abundancia digital de la Red.

La huella ecológica: ¿Es la escasez “natural”?
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Un problema que puede hacer parecer imposible el concepto de abundancia
–abundancia para todos– en el mundo natural es conocido como “huella
ecológica”. La huella ecológica es la cantidad de tierra necesaria para
generar todos los recursos consumidos por la población humana y absorber
y volver inofensivo el desecho correspondiente. Es medido en “hectáreas
globales”, es decir hectáreas (el 1% de km²) de tierra de fertilidad
promedio.

Hoy en día, la huella ecológica de la humanidad es alrededor de 18
billones de hectáreas globales, pero la biocapacidad total de la Tierra
es sólo de 12 billones. La disparidad es obvia: nuestra estilo de vida
actual requeriría una Tierra y media para ser sostenible. Consumimos
recursos mucho más rápido de lo que la Tierra puede regenerarlos. Dado
que tal uso excesivo es imposible en el largo plazo, estamos viviendo a
costa de las generaciones futuras.

Pero no todos lo hacen. En muchos países, la huella promedio por persona
es muy baja. En Bangladesh y Afghanistan, es de sólo 0,6 hectáreas por
persona; en India y Yemen, de 0,9; en Irak y las Filipinas, 1,3. En
estos y muchos otros países, el uso de recursos está debajo del promedio
sostenible, que puede ser calculado al dividir los 12 billones de
hectáreas de biocapacidad disponible entre los 7 billones de personas
vivas: 1,7 hectáreas por persona.

El promedio global actual es alrededor de 2,7 hectáreas por persona, más
del 50% arriba de lo que es sostenible. Mi propio país, Alemania,
utiliza el doble: 5,1 ha. por persona. La mayoría de los demás países
europeos poseen valores similares. Las huellas promedio de los EEUU y
algunos países árabes son mucho más altas: 8 ha. por persona, o más
(Wikipedia, 2011). Aquellos que vivimos en países altamente
industrializados, no vivimos sólo a costa de las generaciones futuras,
sino también a costa de personas en otras partes del mundo. Nuestros
patrones de consumo son posibles sólo porque otras personas en otros
lados consumen mucho menos.

Escasez, limitaciones y cómo (no) producir abundancia
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Resulta claro que para mantenerse posible y sostenible en el largo
plazo, toda la producción está atada a los límites de la biocapacidad
disponible. Estas limitaciones se mantienen a pesar de la forma social
de producción. El límite actual de 1.7 ha. globales por persona pueden
sobrepasarse por algunos y por períodos limitados de tiempo, pero no por
todos y para siempre. Tales limitaciones deben ser respetadas, pero las
limitaciones, como apunta Stefan Meretz en el segundo patrón de su “Diez
patrones desarrollados por el proyecto Oekonux” [1]_, no son lo mismo
que escasez. La escasez significa que *no hay suficiente* de algo, por
lo que depende, en primer lugar, de cuánto de un bien es necesitado (y
por quién) y en segundo, en cuánto de un bien es producido (y por
quién). La escasez es por lo tanto un fenómeno social, nunca uno
natural.

Arriba he distinguido entre dos conceptos de la abundancia –el
desperdicio sin límites contra “obtener lo que necesito, cuando lo
necesito”. Es fácil ver que el desperdicio sin límites colisionará
rápidamente con los límites de nuestro planeta. Será imposible para
todos tener cinco autos en su garage o usarlo todo por poco tiempo y
luego tirarlo.

Pero la abundancia en el segundo sentido es un tema diferente. Las cosas
que son descartadas rápidamente no satisfarán más necesidades que las
que son utilizadas por largo tiempo; y no necesitas cinco autos para
llegar a tu destino rápida y convenientemente –dependiendo de la
situación, un auto, una bicicleta (eléctrica) o buen transporte público
resultará igual o mejor. Este concepto de abundancia no está enfocado en
la acumulación de cosas, sino en la satisfacción de necesidades.

¿Es posible producir “lo que necesito, cuando lo necesito” para todos en
este planeta limitado? Esta pregunta no puede ser respondida sin
considerar la forma social de producción.

El capitalismo es el modo de producción dominante en la actualidad. Para
este modo, la respuesta es no. El capitalismo es bueno produciendo
abundancia para algunos, pero lo hace a expensas de otros. La mayoría de
las personas en el Sur Global quedan excluídas así como muchas personas
pobres en los países “ricos”. Este no es sólo un hecho empírico, también
existen razones teoréticas de por qué debe ser así.

En primer lugar, el objetivo de cualquier entidad capitalista, cualquier
inversor y cualquier compañía, es “hacer dinero”, esto es, convertir
dinero en más dinero. Hacer dinero es sólo posible si alguien produce
algo (aunque esta relación puede ser indirecta y muy lejana) y la
producción siempre necesita recursos. Si el objetivo de “hacer dinero”
es alcanzado, como resultado hay más dinero para ser reinvertido para
hacer aun más –y así. El proceso capitalista tiene incorporada una
urgencia de crecimiento infinita, para producir más y usar más recursos.
La superexplotación de la biocapacidad es el resultado lógico. Bajo el
capitalismo, la única alternativa al crecimiento es la crisis: las
inversiones fallan, llevando a la pérdida de capital y la bancarrota de
las compañías. Las personas pierden su trabajo y por lo tanto su
capacidad de beneficiarse de la abundancia limitada que produce el
capitalismo para aquellos que pueden pagarla. Ninguna alternativa es
buena: las crisis causan sufrimiento pero el crecimiento permanente
viene a expensas de la naturaleza.

Asimismo, la abundancia para todos es imposible porque las compañías
producen bienes para venderlos –así es como hacen dinero. Pero las cosas
sólo pueden ser vendidas si son escasas, si no existen en cantidad
suficiente. De otro modo, si el suministro e más alto que la demanda,
los precios tienden a caer a cero. Esto le quita al mercado en cuestión
atracción para los productores ya que se vuelve difícil o imposible
“hacer dinero”. Algunos productores se irán o irán a la bancarrota,
llevando finalmente a una situación donde el suministro cae bajo el
nivel de la demanda y la situación de escasez requerida para el éxito de
las inversiones se restablece. Si las corporaciones capitalistas no son
la única fuente de bienes, sino que la gente puede obtenerlas
gratuitamente de la naturaleza o de otra gente, la explotación comercial
va a encontrarse en problemas. Esta es la situación en que se encontró
la industria musical. En tal situación, las compañías afectadas van a
tratar desesperadamente de aplastar la alternativa no capitalista, tal
como vemos en la actualidad.

Finalmente, existe un conflicto entre la abundancia para todos y el
principio fundamental de los mercados capitalistas: la competencia. La
competencia significa que siempre que alguien gana, otro pierde. No
importa si las compañías compiten por una parte del mercado o la gente
por trabajos: algunos van a triunfar pero el resto no, yéndose a la
bancarrota o volviéndose desocupados. Puede que haya abundancia para los
ganadores, pero los perdedores no tendrán más que unas modestas migajas
del Estado, si alguna.

La producción de pares basada en los comunes: ¿Un modo de producción diferente al rescate?
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Entonces, la abundancia para todos es sólo una posibilidad bajo otro
modo de producción. ¿Pero cómo podría funcionar tal modo de producción?
En efecto, ¿dónde quedaría el concepto de “trabajo”? En el capitalismo,
el trabajo es usualmente un medio para un fin: las compañías contratan
trabajadores para producir mercancías; la gente trabaja para ganar el
dinero que necesitan para “vivir”, es decir, para sobrevivir. Cuando los
políticos hablan sobre “incrementar los incentivos para el trabajo”, se
refieren a la extensión de sanciones para la gente que no quiere o no
puede encontrar trabajo. El trabajo pareciera ser algo que sólo haces si
tienes que hacerlo, si te es forzado por necesidad económica o presión
social.

¿Pero tiene que ser de esta forma? Volvamos a la manera en que la
abundancia es producida en Internet. No toda la abundancia digital que
podemos encontrar allí, pero una gran parte es el resultado de un
proceso que llamamos *producción de pares basada en los comunes*.

En muchos casos, la producción de pares difiere considerablemente del
modelo convencional de trabajo como medio para conseguir dinero.
Innumerable cantidad de gente ayuda en la escritura y edición de la
enciclopedia libre Wikipedia sin esperar compensación monetaria. Otros
hacen música, toman fotografías o publican textos, compartiendo
libremente sus obras en línea. La gente crea y comparte software libre
como el sistema operativo GNU/Linux y el navegador web Firefox. Otros
crean redes inalámbricas comunitarias y otros hardware y diseño
abiertos, compartiendo libremente los diseños y planos de muebles, ropa,
máquinas y otros elementos.

La producción de pares basada en el Común ya no es un fenómeno marginal,
sino una parte esencial del mundo moderno. La Internet funciona sobre
software libre; Wikipedia se ha convertido en la principal fuente de
información para mucha gente.

La producción de pares está *orientada al beneficio*: en contraste con
la producción capitalista, el objetivo no es “hacer dinero” (convertir
el dinero en más dinero). En cambio, las necesidades, deseos y objetivos
específicos de los participantes determinan lo que sucede. Esto cambia
la naturaleza de la actividad: muchos de los participantes no se
involucran para hacer dinero (aunque esto también pasa), sino porque les
gusta hacer las cosas que se pueden hacer en ella o tienen un interés en
los bienes que se producen (por ejemplo el software libre que se
desarrolla en un proyecto). Otros objetivos que se persiguen con
frecuencia son el aprendizaje y el “devolver algo a la comunidad”
(Lakhani & Wolf, 2005).

La producción de pares ya no es “trabajo” en el sentido tradicional. La
Wikipedia funciona sólo porque sus fundadores lograron reemplazar el
trabajo tedioso y monótono que era escribir una enciclopedia por un
proceso que es fácil de comenzar y que la gente disfruta.

Antes que crear mercancías para ser vendidas por ganancia, los
productores de pares conjuntamente crean, mantienen y hacen crecer
*comunes*: recursos y bienes desarrollados y mantenidos por una
comunidad y compartidos de acuerdo a reglas definidas comunitariamente.
Resulta importante señalar que la comunidad hace sus propias reglas –que
no están predefinidas o impuestas desde arriba. Los comunes son
usualmente compartidos entre los miembros de la comunidad o incluso más
allá –el software y el contenido libres son comunes que *cualquiera*
puede usar y mejorar, sin exclusiones. Las licencias libres (como la GNU
GPL o las Creative Commons) codifican estas reglas comunitarias de forma
que se vuelven requisitos legales.

Ya que la cooperación en los proyectos de pares es voluntaria, nadie es
forzado a hacerse cargo de tareas específicas. La forma en que se
distribuyen tareas en tales proyectos es usualmente llamada
*estigmérgica* (Heylighen, 2007). Los participantes dejan pistas sobre
las tareas que comenzaron y cosas que quisieran ver, animando a otros a
hacerse cargo. Los reportes de *bugs*\  [2]_ en los proyectos de
software y los “vínculos rojos” que apuntan a artículos faltantes en la
Wikipedia son ejemplos de tales pistas. Estas pistas proveen orientación
a los novatos y a los participantes que terminaron otras tareas y están
buscando alguna nueva. Mientras más participantes se preocupen por una
tarea, más visibles serán las pistas que apunten a ella, incrementando
la posibilidad de que alguien comience a trabajar en ella. ¿Puede la
producción de pares lograr lo que el capitalismo no puede: producir
abundancia en el sentido de “lo que necesites, cuando lo necesites” para
todos, y no sólo en áreas específicas (por ejemplo, software) y no sólo
para algunos, sino en todas las áreas y para todos?

Para hacerlo posible, la producción de pares necesita crecer más allá
del mundo inmaterial hacia el material, produciendo no sólo información
sino también bienes físicos y servicios. ¿Pero es esto posible siquiera?
“Una abundancia de información sobre cómo podemos hacer cosas no es lo
mismo que una abundancia de cosas –es una abundancia de recetas no una
de comida”, arguye el economista y activista comunitario Brian Davey
(2010), quejándose de la que la producción de pares basada en los
comunes sólo puede producir información (recetas) pero no las cosas
físicas (comida). La noción subyacente, compartida tanto por proponentes
como críticos de la producción de pares, es que es excelente en la
esfera de la información, la cual es fácil de copiar y cambiar, pero
falla en el mundo material, que no lo es.

Pero este argumento ignora el hecho que no es una propiedad inherente de
la información lo que la hace fácil de copiar, sino una cuestión
*infraestructural*. Hace 30 años, sólo las corporaciones con maquinaria
extremadamente cara y especializada eran capaces de producir música,
como indica Glyn Moody (2010). Sólo la difusión de las conexiones de
banda ancha a Internet y los discos rígidos suficientemente grandes la
hicieron común.

Desarrollos similares en la producción de cosas físicas no sólo son
posibles –en algunas áreas, ya están en camino. La reproducción de cosas
físicas es posible cuando se cumplen tres condiciones: acceso al *diseño
completo*, a los *recursos* requeridos y a los *medios de producción*
necesarios. En la siguiente sección intentaré delinear cómo la
generalización de la producción de pares puede cumplir estas
condiciones.

Ladrillos de la producción de pares generalizada
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Si consideramos las formas contemporáneas de producción de pares,
encontramos que los recursos y los medios de producción tienden a ser
*comunes* o *ampliamente distribuidos*. Para la producción de pares
digital, el conocimiento y la información son los recursos más
importantes. Son tratados generalmente como comunes que todos pueden
usar, compartir y mejorar. Esta filosofía es bien expresada por la
Fundación Wikimedia (2011), la organización que soporta la Wikipedia y
otros wikis relacionados:

   Imagina un mundo donde cualquier ser humano puede compartir
   libremente la suma del conocimiento. Ese es nuestro compromiso.

El *diseño abierto*, también llamado *hardware abierto*, es el tipo de
conocimiento más importante para la producción de cosas físicas. Los
proyectos de hardware abierto diseñan cosas físicas, compartiendo
libremente sus diseños y planos con todos. Este área de la producción de
pares es todavía joven, pero en años recientes hemos visto una multitud
de proyectos emergentes. El Directorio del Hardware Abierto de la P2P
Foundation (2011) lista más de 300 proyectos y hay muchas áreas del
diseño abierto (como la ropa y los textiles) que no registra. Producir y
compartir conocimiento libre sobre cómo fabricar, mantener, reparar y
reciclar cosas es el primer ladrillo para la construcción de la
producción física de pares.

Hemos visto que la producción de pares tiende a tratar los recursos
esenciales como comunes. Extender esta lógica a la producción física
implica que los recursos naturales también deben ser comunes, ya que son
ciertamente esenciales. Más de cien años atrás, Karl Marx (1894, ch. 46)
llegó a la misma conclusión:

   Desde el punto de vista de una forma económica superior de la
   sociedad, la propiedad privada del globo por individuos parecerá tan
   absurda como la propiedad privada de un hombre sobre otro. Aun una
   sociedad completa, una nación o incluso todas las sociedades
   existentes simultáneamente tomadas juntas pueden ser propietarias de
   la tierra. Sólo son sus poseedores, sus usufructuarios y deben
   dejarla a las generaciones siguientes en mejores condiciones, como si
   fueran *boni patres familias*\  [3]_.

Tratar los recursos naturales como comunes significa que nadie puede
reclamar derechos exclusivos sobre ellos y deben ser preservados
sustancialmente; pueden ser usados, pero no abusados. Mientras nadie
tenga acceso privilegiado, la suma de los recursos es compartir por
todos. La huella ecológica provee algunas directrices sobre cuánto puede
usar cada uno al tiempo que deja suficiente para los demás. De esta
forma, es posible tratar con los límites de los recursos terrestres de
manera que no se excluya o se ponga en desventaja a nadie.

Preservar y compartir los recursos naturales como comunes es el segundo
ladrillo para la construcción de la producción física de pares. Cambiar
la lógica capitalista de tratar casi todo (incluyendo la mayoría de los
recursos naturales) como propiedad de alguien a tratar los recursos como
comunes será un desafío tremendo, ya que interrumpe radicalmente el
control existente y los derechos exclusivos de los “propietarios”
actuales de estos recursos. Ya hemos visto muchas de estas luchas en el
ámbito digital (¿debería considerarse la información como propiedad
privada o como bien común?) y podemos esperar muchas y más fuertes
luchas sobre los comunes versus la propiedad en el futuro.

La producción no es posible sin medios de producción, como las máquinas
usadas en el proceso productivo. En el campo de la producción digital de
pares, los medios de producción son poseídos por muchas personas. Las
personas que escriben software libre o artículos de la Wikipedia lo
hacen desde sus computadoras. Esto es muy diferente de la producción
capitalista, donde los medios de producción son poseídos por una
compañía que emplea personas y los usa a ambos (personas y máquinas)
para obtener rédito.

Si alguien más posee (y por lo tanto controla) los medios de producción
que debemos usar, dependemos de sus decisiones. Bajo la propiedad
distribuida, tales relaciones de dependencia unilateral son evitadas.
Nadie puede detener a otros de entrar en actividad o dictar las
condiciones que deben satisfacer.

Desarrollos similares están empezando a ocurrir en el área de la
producción física de pares. Están emergiendo infraestructuras
productivas decentralizadas y autoorganizadas, creadas y llevadas a cabo
por personas que las usan para satisfacer sus necesidades productivas y
consumidoras. El objetivo es el beneficio, no el rédito. Y la propiedad
de estas infraestructuras está diseminada tan ampliamente que nadie
puede excluir a otros.

Las redes en malla son un ejemplo de esta tendencia. El modelo clásico
de acceso a la red es jerárquico: cada proveedor conecta miles y cientos
de miles de personas (clientes) a la Internet. El proveedor es el punto
de falla y control. Puede desconectar a los clientes que no pagan o
violan unos “términos de servicio” arbitrarios; puede monitorear el
comportamiento de sus clientes y censurar lo que pueden ver o hacer. Si
alguien ordena o fuerza al proveedor a quedar fuera de línea, todos sus
clientes también quedarán desconectados (como sucedió en Egipto durante
el levantamiento de 2011, cuando el gobierno apagó casi todas las
conexiones a Internet por varios días).

Las redes en malla, por otro lado, son redes distribuidas donde todos
los nodos (es decir computadoras conectadas) son iguales. En general,
cada nodo utiliza conexiones inalámbricas para comunicarse directamente
con los nodos en su vecindario; si la computadora objetivo está muy
alejada, los nodos que se encuentren físicamente entre ellos actúan como
relés, transmitiendo el mensaje a su destino. No existen servidores
centrales que puedan apagarse para dar de baja un servicio y si
desaparecen nodos individuales de la red, los nodos cercanos a ellos
determinan automáticamente nuevas rutas. Entonces, no existen
autoridades centrales que puedan monitorear o censurar la red.

Los habitantes de la ciudad de Scarborough en África del Sur han
levantado una red en malla que les otorga acceso a Internet y al
teléfono. El hardware requerido se encuentra distribuido entre muchas
personas; todos pueden contribuir comprando un router wi-fi, una antena
u otro equipo y volverlo parte de la malla. La red corre enteramente
sobre software libre y partes de su equipamiento están desarrolladas
como hardware abierto, permitiendo a cualquiera compartir y mejorar los
diseños (Rowe, 2010).

Soluciones similares son posibles en cuanto a la generación de energía y
acceso al agua. Ya existen proyectos que organizan acceso al agua como
un común en Sudamérica (De Angelis, 2010).

Los *hackerspaces* (ver `hackerspaces.org <http://hackerspaces.org>`__)
son otro ejemplo de lugares de encuentro autoorganizados donde las
personas los usan para desarrollar software libre, crear contenidos
libres, aprender y compartir conocimiento o solo relajarse y
divertirse. [4]_ La mayoría de los hackerspaces se financian con las
contribuciones de sus miembros, aunque por lo general cualquiera es
bienvenido, aun cuando no pague.

Los *Fab Labs* se organizan en líneas similares, pero su objetivo es la
producción física. En la actualidad, existen más de 60 Fab Labs en todos
los continentes. Hospedan maquinaria productiva diversa que puede ser
utilizada por las personas en su vecindario para producir localmente.
Usualmente se trata de fresadoras y cortadoras láser controladas por
computadora (CNCs) utilizadas para la “manufactura sustractiva”, es
decir darle forma a una pieza de material (madera o metal) removiendo
las partes innecesarias fresando o cortando. Muchos Labs poseen también
“fabbers” (impresoras 3D) que además pueden manufacturar cosas
“imprimiendo” múltiples capas de, por ejemplo, plástico, una sobre la
otra.

Hasta ahora, mucho del equipamiento requerido es todavía propietario y
bastante costoso de obtener, por lo que la mayoría de los Labs necesitan
el esponsoreo de una universidad u otra organización. Pero esta está
cambiando gradualmente, desde que la multitud de proyectos de pares que
desarrolla herramientas de producción como hardware abierto está
emergiendo en los últimos años. Existen fresadoras CNC libres y abiertas
como la `Kikori <http://sindrianarts.com>`__, cortadoras láser como el
`Lasersaur <http://labs.nortd.com/lasersaur/>`__, *fabbers* como la
`RepRap <http://reprap.org>`__ y la
`Ultimaker <http://ultimaker.com>`__. Mientras que la mayoría de estas
herramientas todavía no compiten con sus versiones comerciales y
propietarias, la brecha se está cerrando.

Una vez que las máquinas usadas sean ellas mismas el resultado de la
producción de pares, serán reproducidas libremente por cualquiera que
posea el equipamiento adecuado. Y si los centros de producción abierta
–“Fab Labs” más avanzados– hospedan el equipamiento necesario para
producir sus herramientas, la cosa se pone excitante, ya que significa
que la red abierta de facilidades productivas pueden crecer sin requerir
entrada desde el mercado. De esta forma, un desacoplamiento parcial de
la producción capitalista se vuelve posible. Las personas cooperando
como pares ya no tendrán que comprar casi todo (lo que significa que
tampoco van a tener que vender algo, por ejemplo su fuerza de trabajo,
para conseguir el dinero necesario). En su lugar, pueden producir
conjuntamente lo que necesiten. Entonces, la fabricación y utilización
autoorganizada de los medios de producción se convierte en el tercer
ladrillo para la construcción de la producción física de pares.

Nada de esto sería posible sin las personas que contribuyen su tiempo y
esfuerzo a compartir su conocimiento, diseñar y realizar cosas útiles,
organizar y llevar adelante hackerspaces, Fab Labs y otros centros de
producción de pares. La gente elige contribuir por sí misma en formas
que se adecuan a sus preferencias y deseos. Tales contribuciones
voluntarias de los pares son la base de un nuevo tipo de producción de
pares –sea software, obras culturales, diseños o cosas físicas aquello
que es producido. Ellas son el cuarto y más importante ladrillo para la
construcción de la producción de pares.

Preguntas sobre la justicia
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¿Pero puede una sociedad basada en la producción de pares autoorganizada
funcionar realmente? ¿O no estaría al menos incompleta, dependiendo de
formas más tradicionales de organización social, como los gobiernos,
fuerzas policiales o mercados? Especialmente en problemas sobre la
justicia mucha gente se apura a apuntar la presunta necesidad de cuerpos
regulatorios centralizados.

Un punto crítico es el acceso a los recursos. La lógica de la producción
de pares postula que los recursos son tratados como comunes que pueden
ser utilizados siempre y cuando sean preservados sustancialmente para el
futuro y donde todos obtienen una parte justa. ¿Pero qué pasa si se
trata de violar este principio, utilizando muchos más recursos de lo que
permite una huella ecológica sostenible y por lo tanto viviendo a
expensas de otros (tanto ahora como en el futuro) que tendrán que
arreglarse con menos?

Podría parecer que alguna forma de institución gubernamental es
necesaria para prevenir y sancionar tal comportamiento. Pero la práctica
de los proyectos de pares muestra una forma diferente de tratar con la
mala conducta (percibida por la comunidad): los participantes reaccionan
“*flameando*\  [5]_ y aislando” (Lehmann, 2004). La gente criticará y
amonestará públicamente al que se comporte mal –al principio
amistosamente, pero tornándose cada vez más agresiva, asuzando las
“llamas” si la crítica es ignorada. Si estas advertencias no son
efectivas, la gente lo “aislará”, ignorándolo completamente y
rehusándose a cooperar con él. En casos extremos, la persona aislada es
oficialmente echada del proyecto.

Pero todos necesitan de los demás, sin tener en cuenta la forma de
sociedad en la que se viva y en una sociedad basada en la producción de
pares esta dependencia mutua será más fuerte. Sin otros, será muy
difícil sobrevivir y el buen pasar estará fuera de tema. De ahí que si
existe un amplio consenso social para no aceptar ciertas formas de
comportamiento, comportarse de esa forma se vuelve casi imposible (y
ciertamente no valdrá la pena asumir el costo social de hacerlo).

La distribución de tareas es otra área potencialmente problemática. En
la producción de pares, el modo usual de distribución de tareas es la
auto-selección estigmérgica. Todos eligen por sí mismos cómo
involucrarse y qué hacer, inspirándose en las pistas que dan los demás
sobre lo que es necesario. ¿Pero cómo pueden los pares productores
asumir tareas que nadie, o no la suficiente gente, está dispuesto a
hacer?

La primera pregunta que nos debemos hacer es si esas tareas son en
realidad necesarias. Si nadie se preocupa lo suficiente por algo como
para estar dispuesto a hacerlo, ¿tal vez sea posible vivir sin eso? Si
ese no es el caso, otra solución posible es la automatización. Desde el
comienzo de la “revolución industrial”, la automatización ha tenido
efectos tremendos; la mayoría de los procesos productivos han sido
automatizados parcial o completamente. Las tareas pasibles de
automatización son aquellas monótonas y repetitivas –por lo tanto las
más impopulares. Las actividades que requieren inteligencia, creatividad
e intuición son las más difíciles o imposibles de automatizar, pero son
el problema menor de todas formas ya que la naturaleza de estas tareas
tiende a hacerlas lo suficientemente interesantes y atractivas.

Sin embargo, en el capitalismo el nivel del salario limita el potencial
de la automatización –mientras peor pago es un trabajo, más difícil es
automatizarlo sin incurrir en costos extra (lo que no tendría sentido
desde un punto de vista capitalista). Los salarios pagados por muchas
ocupaciones no placenteras (por ejemplo la limpieza) tienden a ser
específicamente bajos, por lo tanto no son atractivos para la
automatización bajo el capitalismo. En la sociedad basada en la
producción de pares, la situación sería diferente. Si casi todos desean
que una tarea se realice, pero nadie quiere realmente hacerla, el
incentivo para automatizarla completa o parcialmente incrementa. En
tales casos debería ser mucho más fácil encontrar voluntarios para
diseñar y crear los flujos de trabajo y equipamiento necesarios (es
decir una actividad mucho más interesante y desafiante) para permitir la
automatización de la tarea.

Otra opción para tratar con tareas impopulares es reorganizarlas de
forma tal que las vuelva más placenteras –más entretenidas, más
interesantes, más fáciles. En el capitalismo, las condiciones laborales
de trabajos mal pagados y no atractivos son usualmente muy malas (por
ejemplo, los trabajadores de la limpieza en las oficinas empiezan su
jornada mucho más temprano). No obstante, tales condiciones no son
inherentes a esas tareas. En la producción de pares, los voluntarios
(potenciales) deciden cómo organizar sus actividades y qué circnstancias
aceptar. No tienen por qué aceptar circunstancias dictadas por otro y
pueden pasar de condiciones sin atractivo.

Si ningún acercamiento resulta posible, las tareas no placenteras pueden
compartirse de forma justa. Si todos (o todos los que les importa)
realizan una pequeña parte de tales tareas de vez en cuando, pueden
realizarse sin causar problemas a nadie.

La producción de pares no es una panacea para resolver todos los
problemas sociales, pero abre muchas oportunidades para unir fuerzas con
otros y abordar conjuntamente las cuestiones que uno considera
importantes. Bajo el capitalismo, la gente es forzada constantemente a
trabajar contra los demás, causando montones de trabajo extra y
sufrimiento innecesario. La producción de pares puede ser mucho mejor
porque se hace con fines de beneficio: la gente produce algo, juntos,
porque encaja en sus necesidades productivas o de consumo. En el
capitalismo, el éxito de una persona o empresa se realiza necesariamente
a expensas de otros, pero lo mismo es falso si aunaran fuerzas para
satisfacer sus necesidades. Las necesidades de una persona no deben
venir a expensas de otros, ni de la naturaleza. Al contrario, la
producción de pares funciona tan bien porque la gente se ayuda entre sí
para alcanzar sus objetivos y satisfacer sus necesidades, lo que es una
ventaja para todos los involucrados.

Bibliografía
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.. [1]
   Disponible en el primer número del Journal of Peer Production. Ver
   http://peerproduction.net/issues/issue-1/debate-societal-transformation/ten-patterns-developed-by-the-oekonux-project
   (Nota de la traducción.)

.. [2]
   Los bugs son comportamientos imprevistos en el software, generalmente
   producto de errores de programación.

.. [3]
   Buenos padres de familia. (Nota de la traducción.)

.. [4]
   Esta descripción se acerca más a la de *hacklab* que a la de
   *hackerspace*, ver “Hacklabs and hackerspaces”, en
   https://endefensadelsl.org/hacklabs-y-hackerspaces.html y “Hackeando
   los espacios”, en
   http://endefensadelsl.org/hackeando_los_espacios.html. (Nota de la
   traducción.)

.. [5]
   Del argot de Internet *flame war*, dirigir un mensaje deliberadamente
   hostil, en este caso crítico de las (malas) acciones de otros. Ver
   *Flame* en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Flame. (Nota de la
   traducción.)
