   Este artículo se libera bajo la licencia CC-BY-SA (Corporation,
   s. f.)

Introducción
------------

El Software Libre surge como movimiento hace alrededor de 25 años, como
continuación de una práctica de producción de software que estaba
desapareciendo desde los ’70s. Era un momento en el cual los primeros
hackers [1]_ informáticos empezaban a convertirse en comerciantes de
software y, por lo tanto, dejaban de compartir sus creaciones en forma
de código fuente de programas de computadora.

La utilización de dispositivos legales en la forma de licencias libres
que revierten los efectos del copyright –transformándolo en *copyleft*–
ha permitido introducir en la lógica de producción de software una ética
de cooperación cuyos alcances sociales a gran escala apenas empiezan a
entreverse.

La adopción de Software Libre por parte de empresas, dependencias
estatales e individuos para sus computadoras personales contradice los
monopolios del software, principalmente el de Microsoft. Sin embargo,
estas prácticas colaborativas y sus producciones están siendo utilizadas
para revalorizar el capital en formas distintas a las “tradicionales”.

Este trabajo intenta establecer algunos puntos en común entre
discusiones epistemológicas acerca de la neutralidad tecnocientífica y
sus alcances sociales y los del movimiento que nos ocupa, tomando los
aportes de Enrique Marí y Oscar Varsavsky.

La ciencia martillo
-------------------

Enrique Marí nos recuerda que las formas dominantes de la filosofía son
producto del juego de fuerzas sociales de una época, siendo la
epistemología, la filosofía de las ciencias, la rama preponderante en la
actualidad (Marí, 2000). Su función principal ha sido la de enunciar
este juego al nivel del pensamiento, forjar un mundo del pensamiento que
proporcione instrumentos de justificación teórica del desarrollo del
capitalismo (Rivera, 2003).

La epistemología de corte enunciativo ha contribuido a dividir y
compartimentalizar la historia ‘interna’ de la historia ‘externa’ de las
ciencias (o de la Ciencia en este caso). Historia del desarrollo de las
ideas y del conocimiento puros, por un lado, e historia de lo demás, es
decir de las condiciones de posibilidad de las teorías científicas y de
las consecuencias, no sólo éticas sino también prácticas de la
aplicación del conocimiento científico. No es de extrañar, entonces, que
las ciencias y sus productos se presenten muchas veces como *neutrales*,
un martillo que a veces es usado para clavar clavos y otras para romper
cabezas cada vez más eficientemente. En esta concepción, los científicos
no deberían ser responsables de los usos que se hagan de su producción,
puesto que ésta no es en modo alguno política. Se establece entonces una
escisión entre la ética del investigador y la producción
tecnocientífica.

Sin embargo, las ciencias no dejan de ser prácticas sociales aunque el
análisis que se haga de ellas se base sólo en la lógica y adecuación de
sus procedimientos. Siguiendo a epistemólogos no-enunciativos como
Bachelard y Althusser, Marí indica que las condiciones de aplicación de
una teoría científica, su *para qué*, se encuentran siempre y en cada
nivel del proceso de conceptualización científico.

Bajo el título de sociologismo o reduccionismo sociologista, lo que
queda soslayado son los modos de producción científico-tecnológicos. La
idea de una ciencia martillo cumple en este sentido una función
ideológica dentro de la producción capitalista de conocimiento. Las
creaciones de la ciencia actual, dice Varsavsky, no son neutras ni de
todo tipo, sino sólo las que el sistema le estimula a crear (Varsavsky,
1969). La distribución diferencial de capital en distintos sectores de
la investigación científica se realiza según las necesidades del mercado
global, que imprimen en consecuencia sobre las ciencias la misma lógica
productivista, de constante obsolescencia de productos, que lo mueve y
reproduce. Si la llamada libertad de investigación está dirigida hacia
las necesidades del mercado, no puede hablarse en ningún momento de
neutralidad científica. Para una ciencia nueva, revolucionaria según
Varsavsky, se torna indispensable pensar y practicar las ciencias en
base a la importancia local de sus productos, poniéndolas en línea con
una visión y práctica transformadora de la sociedad.

Otro tema que queda soslayado en las posiciones estándar acerca de las
ciencias es la incidencia de los sistemas de propiedad privada de las
ideas, la llamada ‘propiedad intelectual’, que convierte por arte de
magia los bienes intangibles en bienes materiales –legalmente hablando,
en bienes rivales (Busaniche, 2007). Los descubrimientos científicos no
son del dominio público, pertenecen a alguien, generalmente a quien
espera obtener un rédito económico por ellos. No es este el caso sólo
para las ciencias prácticas, ya que sucesivos cambios en las
legislaciones de distintos Estados han permitido no sólo el
patentamiento de seres vivos, desde bacterias hasta especies vegetales,
pasando por el genoma humano, sino también, el de algoritmos matemáticos
y otros que podrían ser catalogados dentro del conocimiento puro.
Problemática que en los últimos años intenta imponerse al resto del
mundo desde organizaciones internacionales como la OMPI o tratados
internacionales “bilaterales” como el ACTA.

Vemos entonces, que un análisis epistemológico completo no puede ni debe
dejar de lado el carácter social de las ciencias ni el de la
responsabilidad ética de sus actores. Comprender la producción
científica como una práctica social nos ayuda a recuperar la historia de
sus prácticas y producciones y entender el lugar que ocupan en el
desarrollo de la sociedad.

El software martillo
--------------------

   Libertad 0: Libertad de ejecutar un programa con cualquier propósito;

   Libertad 1: Libertad de estudiar su funcionamiento y adaptarlo a tus
   necesidades –su condición indispensable es tener acceso al código
   fuente;

   Libertad 2: Libertad de distribuir copias y ayudar a tus vecinos;

   Libertad 3: Libertad de mejorar el programa y distribuirlo para el
   bien de toda la comunidad –su condición indispensable es tener acceso
   al código fuente; (Stallman, 1996)

Fue el movimiento del Software Libre el que puso sobre la mesa el
problema de la neutralidad tecnocientífica en el campo de la
programación y algunos años más tarde, la cultura en general. La
definición lógica de lo que significa que una pieza de software sea
libre, resumida en las cuatro libertades fundamentales que encabezan
este apartado, se enfoca en las consecuencias sociales de la práctica de
los programadores. Si el software es libre cuando sus usuarios pueden
hacer uso de esas herramientas con cualquier fin -estudiarlo,
compartirlo y adaptarlo a sus necesidades con la condición de no
sustraer estas capacidades-, este vuelco ético quitaría necesariamente
la apariencia de neutralidad al proceso de producción y consumo de
software. En un mundo en el que los dueños de la tecnología informática
se arrogan cada vez más el derecho a un control absoluto de sus
productos antes y después de vendidos, las aplicaciones informáticas
libres en tanto productos tecnológicos publicados con licencias
libres [2]_ permiten mayores niveles de participación a los usuarios y
una evaluación de importancia y adaptación local diferentes de las
necesidades del mercado global.

En términos generales, el proceso ha dado muy buenos resultados. Hoy día
es posible realizar todas las tareas comunes y no-comunes sobre una
computadora personal con herramientas completamente libres y de bajo (o
nulo) costo, empezando por el sistema operativo, siendo GNU/Linux el más
conocido. [3]_ Incluso en múltiples y muy variadas formas.

Pero aparte de sus logros meramente técnicos, el movimiento del Software
Libre ha dado lugar e institucionalizado una ética de la colaboración,
que algunos autores señalan como un nuevo modo de producción entre pares
paralelo pero imbricado al capitalista (Bauwens, 2005), capaz de
auto-organizar el trabajo (Söderberg, 2007). Sin embargo, este proceso
no es unívocamente anti-capitalista; ha sido también aprovechado por
grandes compañías para capitalizar la creatividad y el trabajo
voluntario del público mientras se despoja al software de su componente
ético.

El Software Libre se convierte en Software de Código Abierto [4]_ para
el mercado. Para algunos tecnólogos de esta corriente, ha provocado un
cambio de paradigma en sentido kuhniano en cuanto a las formas de
producción de valor de la industria informática al que hay que adaptarse
(O’Reilly, s. f.). Al poner el énfasis sobre aspectos meramente técnicos
acerca de la producción y distribución de software, se desvía la
discusión hacia la neutralidad de las herramientas, donde el debate
acerca de la utilidad social de la tecnología queda reducido a la
capitalización de las contribuciones individuales.

En un reciente discurso acerca del problema de la libertad de los
usuarios en la época de ‘la nube’, [5]_ Eben Moglen señala el nuevo
desafío del movimiento del Software Libre: volver obsoleto el sistema de
explotación de la privacidad levantado por compañías como Google y
Facebook (Moglen, 2010). Las empresas de este tipo capitalizan
información del comportamiento de las personas al recolectar todos y
cada uno de sus movimientos en la red. Los usuarios obtienen servicios,
como correo electrónico y almacenamiento de archivos, con el agregado de
espionaje gratuito que permite enviar y mostrar avisos publicitarios
finamente adaptados a cada uno de ellos.

Paradójicamente, el surgimiento de estos modelos de negocio fue
facilitado en gran medida por desarrollos de software libre o abierto de
gran calidad y costo de reproducción cero, sumado a una estructuración
jerárquica cliente-servidor de una red que originariamente estaba
pensada como y compuesta de pares iguales; mientras que la concentración
de los registros de uso y flujo de la información en servidores
centrales permitió su explotación. Para Moglen, el problema social al
que se enfrenta el movimiento es producto de haber obviado por mucho
tiempo las consecuencias sociales a largo plazo del desarrollo
tecnológico en su conjunto.

La posibilidad de hacer uso de Software Libre, esto es, software con una
gran carga ética, en ámbitos militares [6]_ ha despertado diversas
críticas señalando esta contradicción. Si volvemos a revisar la libertad
0, podemos observar que se convierte en una garantía de neutralidad
tecnológica. Su elección pragmática ha sido explicitada en el artículo
*“Censorship Envy and Licensing”* [Envidia de la censura y
licenciamiento] (Turner, 2010), en el que la Fundación del Software
Libre (FSF) asume que las licencias de software podrían impedir
legalmente el mal uso del software que protegen, pero de esa forma las
licencias se convertirían en una lista de prohibiciones gracias al
efecto *envidia de la censura*. [7]_ Desde otro punto de vista, las
licencias libres se encontrarían con una imposibilidad lógica dentro de
su propia formulación fundamental: al prohibir usos no-éticos otorgarían
a los programadores el poder de veto sobre los usos posibles de este
software-ahora-martillo. Proveer herramientas políticamente neutrales se
convierte entonces en una estrategia para atraer la mayor participación
posible.

Pero como vimos en la reflexión de Moglen, una planificación positiva de
las metas sociales del movimiento podría volver obsoleto en principio
cualquier intento de uso no-ético (en el sentido de nocivo para la
sociedad) del software sin modificar el dispositivo legal que lo
protege. La orientación hacia la justicia social es una estrategia que
los hackers no han desarrollado todavía.

Conclusiones
------------

El objetivo de este texto es demostrar cómo la crítica de las posiciones
neutralistas sobre las ciencias pueden ser de ayuda para comprender los
procesos que está atravesando el mundo de la informática y el movimiento
del Software Libre en particular.

Si las ciencias y su filosofía son producto del juego de fuerzas
dominantes, el modo en que se organiza su producción no puede estar en
contradicción con esos condicionamientos. Sin embargo, vemos que en el
caso de la tecnología informática surge como contra-práctica de la
producción centralizada, dictada por el mercado, una forma de entender
el software que no lo desliga de sus consecuencias sociales. El
movimiento del Software Libre, no sin algunas contradicciones, ha puesto
en duda los alcances sociales de la adopción masiva de tecnología desde
sus comienzos, dándole un cariz ético-político.

La implementación desigualitaria de tecnologías de la información
percibidas o elegidas como neutrales, permite a compañías como Google o
Facebook concentrar el flujo de información de la red en desmedro de la
privacidad de una sociedad *conectada*.

El problema del software que, como un martillo que a veces devuelve la
soberanía tecnológica a las sociedades y otras la despoja de su
creatividad y privacidad, se resuelve en la práctica de programar e
implementar servicios cuyo énfasis esté orientado hacia una comprensión
ética de las costumbres y necesidades de las personas. En la praxis
hacker, se trata de arreglar los problemas, como si se tratara de un
*bug*, o como propone el título del libro de Söderberg, *hackear al
capitalismo*.

Bibliografía
============

.. container:: references
   :name: refs

   .. container::
      :name: ref-bauwens-2005

      Bauwens, M. (2005). The political economy of peer production.
      http://ur1.ca/21pb0.

   .. container::
      :name: ref-busaniche-2007

      Busaniche, B. (2007). *Monopolios artificiales sobre bienes
      intangibles*. Fundación Vía Libre.

   .. container::
      :name: ref-cc-by-sa-ar

      Corporation, C. C. (s. f.). Licencia Creative Commons
      Reconocimiento-CompartirIgual 2.5 Argentina. Accedido desde
      http://ur1.ca/2djpm

   .. container::
      :name: ref-mari-2000

      Marí, E. (2000). *Elementos de epistemología comparada*. Puntosur
      Editores.

   .. container::
      :name: ref-moglen-2010

      Moglen, E. (2010). Freedom In the Cloud: Software Freedom,
      Privacy, and Security for Web 2.0 and Cloud Computing. New York:
      http://ur1.ca/uups; Software Freedom Law Center.

   .. container::
      :name: ref-oreilly-sf

      O’Reilly, T. (s. f.). The Open Source Paradigm Shift.

   .. container::
      :name: ref-rivera-2003

      Rivera, S. (2003). *La epistemología y sus formas cambiantes en
      Filosofía, política y derecho. Un homenaje a Enrique Marí*.
      Prometeo.

   .. container::
      :name: ref-soderberg-2007

      Söderberg, J. (2007). *Hacking Capitalism: The Free and Open
      Source Software (FOSS) Movement*. Routledge.

   .. container::
      :name: ref-stallman-1996

      Stallman, R. (1996). *La definición del Software Libre, en
      Software Libre para una sociedad libre*. Traficantes de Sueños.

   .. container::
      :name: ref-turner-2010

      Turner, D. (2010). Censorship envy and licensing.
      http://ur1.ca/21pai.

   .. container::
      :name: ref-varsavsky-1969

      Varsavsky, O. (1969). *Ciencia, política y cientificismo*. Centro
      Editor de América Latina.

.. [1]
   El sentido correcto del término no es ni pirata ni criminal
   informático. *Hacker* es todo aquel que utiliza su creatividad para
   resolver un problema de una forma novedosa. Existen elaboraciones de
   corte ético de cuáles prácticas pueden considerarse como *hacking* y
   cuáles no. Cometer intrusiones maliciosas, por ejemplo, no. Este tipo
   de actividad sería propia de un *cracker*.

.. [2]
   Una licencia libre, como la Licencia Pública General de GNU (GNU
   GPL), es un dispositivo legal que bajo la forma de un contrato de uso
   permite mantener las cuatro libertades invirtiendo el sistema de
   copyright en copyleft.

.. [3]
   Habitualmente conocido como ‘Linux’. Existe toda una discusión dentro
   de la comunidad de usuarios, dividida entre quienes consideran desde
   un punto de vista técnico que un sistema operativo es su núcleo
   básico, es decir Linux, y quienes consideran que el proyecto GNU
   merece el reconocimiento de haber iniciado y sostenido el concepto de
   sistema operativo libre, es decir desde un punto de vista político.

.. [4]
   Open Source en inglés.

.. [5]
   Término difuso para referirse a una nueva administración de Internet
   en que los datos se almacenan en medios virtualizados. Dice Moglen:
   “La nube significa que los servidores dejaron de estar hechos de
   metal. ‘Nube’ significa que la virtualización de los servidores ha
   ocurrido […] ya no podemos señalar en la dirección del servidor y por
   eso no tenemos medios extra-técnicos o no-técnicos confiables para
   controlar este desastre en cámara lenta.” Se refiere a que no hay
   forma de controlar dónde y cómo se almacenan los datos y en
   consecuencia para qué son usados. Ver el primer artículo de esta
   edición.

.. [6]
   En Argentina se está desarrollando una distribución del sistema
   operativo GNU/Linux para uso del Ejército Nacional.

.. [7]
   “Si mi vecino puede prohibir los símbolos que no le gustan, ¿por qué
   no puedo hacer lo mismo?”
